viernes, 5 de agosto de 2011

Indignado con los indignados

Así me gustaría empezar mi breve crónica, sobre un movimiento ciudadano. Los 'indignados' del movimiento 15M. Un movimiento que empezó, quizá con el respeto e incluso con la complicidad silenciosa, de la mayoría de la ciudadanía española, ante la lamentable política y la situación actual por la que atraviesa España y poco a poco se va convirtiendo más que en un movimiento ciudadano, en una partida de ajedrez, orquestada e impulsada en algunos casos
por frentes radicales, que no tienen nada que ver con el sentir ciudadano ante una situación caótica como la que atraviesa nuestro Pais.




Los enfrentamientos con la policía, no hacen más que encrudecer la situación y dar un giro nefasto a dicho movimiento, ya que es incomprensible, que se haya podido permitir hasta ahora la toma de sitios públicos como el de la Plaza mayor de Madrid.



Lo que empezó teniendo un apoyo popular, se está diluyendo poco a poco, a medida que los indignados encrudecen sus protestas y sus enfrentamientos con las fuerzas del orden, las cuales están obligadas por Ley a garantizar la seguridad ciudadana, aunque la mayoría de las veces se encuentren con las manos atadas.



Estos hechos refuerzan aún más la necesidad de que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, se vean dotados de la independencia necesaria, como para poder hacer cumplir la ley, viéndose amparados en todo momento por la misma, no como hasta ahora, donde se ven más desamparados que los propios delincuentes.



Me parece muy curioso, por no decir extráñamente dudoso, que tras dos meses y medio de tolerancia, el Ministerio del Interior ha cambiado de estrategia, coincidiendo con la salida del candidato del Partido Socialista (PSOE) a las elecciones generales, Alfredo Pérez Rubalcaba, y su sustitución en el cargo por parte de Antonio Camacho. Pero bueno, en política se puede esperar cualquier cosa.



Cuando yo hablo de indignado con los indignados, me refiero a aquellos indignos que sitiaban el Parlament de Cataluña o agredían al coordinador de IU, Cayo Lara. Me refiero a aquellos que primero ofrecen flores a las fuerzas y Cuerpos de Seguridad frente a las cámaras y luego tiran objetos contundentes contra los mismos. Me refiero a aquellos que lanzan consignas de paz, para pasar posteriormente a corear adjetivos tan cariñosos como “Asesinos”, cuando a lasFCS se refieren.



Me refiero a aquellos que han vuelto a cortar durante la tarde de este jueves algunas calles del centro de la capital, vulnerando oel derecho al tránsito de los ciudadanos.



Me dirijo también a aquellos que portaban pancartas con el artículo 139.2 de la Constitución Española, referido a libertad de circulación y que dice así: «Ninguna autoridad podrá adoptar medidas que directa o indirectamente obstaculicen la libertad de circulación y establecimiento de las
personas y la libre circulación de bienes en todo el territorio español». Me gustaría decirles que ellos tampoco pueden hacerlo, de ser así las Fuerzas del Orden deben actuar para garantizar dicha circulación.



Hablo para aquellos que coreaban hoy "Si no nos dejan tomar la plaza, tomemos la ciudad entera".



Me gustaría recordarles lo que hoy en asamblea se decía: como el cuidado del lenguaje sin faltar el respeto ni insultar, un protocolo de resistencia pacífica, autocontrol ante la policía y sentido común. «La culpa es del sistema y las víctimas somos todos, inclusive la autoridad».



Plagiando sus palabras me atrevería a decir, que no hay nadie más indignado que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad por lo que está pasando y por el trato que están recibiendo de nuestro actual gobierno, sino que se lo pregunten a las asociaciones de la guardia civil y a los sindicatos policiales, los cuales nombraron a Alfredo Pérez Rubalcaba el peor Ministro de la democracia.


Lo contrario no hará más que resurgir el sentimiento de reproche de la ciudadanía afectada, haciendo que se diluya su movimiento.



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