lunes, 11 de mayo de 2009

DERECHOS EN LA GUARDIA CIVIL


Hay dos categorías que ocupan cada vez más el centro de la idea de progreso: razón y libertad. El progreso es sobre todo un progreso del dominio creciente de la razón, y esta razón es considerada obviamente un poder del bien y para el bien. El progreso es la superación de todas las dependencias, es progreso hacia la libertad. También la libertad es considerada sólo como promesa, en la cual el hombre llega a su plenitud. En ambos conceptos –libertad y razón– hay un aspecto político. En efecto, se espera el reino de la razón como la nueva condición de la humanidad que llega a ser totalmente libre. Sin embargo, las condiciones políticas de este reino de la razón y de la libertad, en un primer momento, aparecen poco definidas. La razón y la libertad parecen garantizar de por sí, en virtud de su bondad intrínseca, una nueva comunidad humana perfecta. Pero en ambos conceptos clave, « razón » y « libertad », el pensamiento está siempre, tácitamente, en contraste también con los vínculos de la esperanza, ambos conceptos llevan en sí mismos, pues es un potencial revolucionario de enorme fuerza explosiva.

Hemos de fijarnos brevemente en las dos etapas esenciales del espíritu sindical de esta esperanza, porque son de gran importancia para el camino de la esperanza sindical, para su comprensión y su persistencia. Está, en primer lugar, la primera etapa de la lucha sindical como el intento de instaurar el dominio de la razón y de la libertad, en la que la clandestinidad era el método de subsistencia. Nadie conocía a nadie y se actuaba en similitud al grupo de asesinos organizados E.T.A, constituyendo taldes, sin medios en la mayoría de las ocasiones y donde el espíritu de lucha empezaba en uno mismo. Aquella época en un primer momento, ha contemplado fascinada estos acontecimientos, pero ante su evolución ha tenido que reflexionar después de manera nueva sobre la razón y la libertad.

Actualmente aquel espíritu se ha transformado por la evolución del tiempo, sin embargo, las necesidades de los guardias civiles siguen siendo las mismas. La gran diferencia retributiva entre Cuerpos de Seguridad, la escasez de medios y la peligrosidad en nuestro trabajo, siguen siendo la constante diaria en la vida de un guardia civil.

La esperanza con la que las nuevas Leyes podían cambiar nuestras vidas, se vió mermada de nuevo por la política. La política y algunos políticos nublaron de nuevo el horizonte sindical y de derechos de los guardias civiles, y la inexperiencia en este campo de algunos hizo que nuestras ilusiones se esfumaran de nuevo.

Así, pues, nos encontramos de nuevo ante la pregunta: ¿Qué podemos esperar? Es necesaria una autocrítica de la edad moderna en la que nos encontramos y de la necesidad de adaptarse a los tiempos para poder garantizar plenamente la seguridad de los ciudadanos.

El estado y sus políticos, tiene el deber de proteger y velar por las condiciones de los guardias civiles y considerarlos partes de su familia, no como hasta ahora “esclavos de la misma”. Es titular de unos derechos específicos. La misma Declaración universal de los derechos humanos, que constituye una conquista de civilización jurídica de valor realmente universal, afirma que « la familia es el núcleo natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a ser protegida por la sociedad y el Estado. La negación o restricción de esos derechos oscurece la verdad, amenazando los fundamentos mismos de su labor protectora y retrasando aquello que es inevitable: “la consecución de nuestros propios derechos a ser considerados un ciudadano más”.

Por tanto, quien obstaculiza el desarrollo sindical de la institución, aunque sea inconscientemente, hace que la paz y el bienestar de toda la comunidad, sea frágil, porque debilita la estructura de la misma.

2 comentarios:

Alex dijo...

Hola compañero, a pesar de nuestras diferencias y disputas pasadas me alegra encontrarte en la red nuevamente, ya te he agregado a mi blog, primeramente saludarte porque como sabes para mi la amistad es fundamental, lo demás creo que ha de ser secundario, yo no voy a permitir seguir perdiendo amistades por este mal rollo que algunos se traen con esto del asociacionismo únicamente para conservar sus opciones personales, y ya estoy dando pistas sobre mi pensamiento con respecto de tu articulo, en mi opinión esto ha quedado estancado para los próximos cinco mil setecientos años venideros, así que mucho me temo que o como no vuelvan tiempos pasados, no me refiero a los castigos ni a las culturales si no a la forma y convencimiento de nuestros lideres asociativos, mucho me temo que esto muere poco a poco, no avanzamos ni tirando un burro de carga, los lideres parecen desinflarse o conformarse poco a poco, quizás sea muy necesaria una revolución dentro de las organizaciones para dar un revulsivo a todo este inmovilismo y no creo que ocurra nada por ello, antes lo han hecho los partidos políticos, sindicatos de policía, sindicatos de clase y toda aquella organización que se precie de evolucionar y conseguir algo para sus masas, no deja de ser mi opinión particular, cada cual que baile con la que pueda o le dejen.
Un saludo.

José Carlos: dijo...

Ánimo compañero tienes toda la razón y que sepas que no estás solo en tu valiente lucha, hay muchas personas que te apoyamos, suerte y ánimo.