Me gustaría dedicar este pequeño pensamiento a Candela, Inmaculada, María Luisa, Idoia, Nerea, Jose Carlos, Bartolomé, Luis, Alex y a todos los miembros del Grupo de Facebook “Guardia Civil, con ellos”, los cuales día a día y de forma desinteresada dan una demostración de que todavía quedan ciudadanos que creen en parte de las Instituciones. Muchas Gracias.
Dirigiendo la mirada hacia los principios de la democracia española, podemos observar que en un momento tan difícil y convulso como la transición, se presentó como paradigma del consenso ciudadano un partido centrista. El cual contaba en sus filas con un jóven y carismático Adolfo Suarez. Se inició así un camino que, abandonando las tradiciones antiguas particulares, se abría a un proceso más conforme a las exigencias de la razón y el avance político. El concepto y el objetivo de la Unidad democrática y de la paz social ciudadana fue el primero que se benefició de este camino. Las heridas fueron reconocidas como tales y la libertad se purificó, al menos en parte, mediante el análisis racional. Sobre esta base los Padres de la Constitución comenzaron un diálogo fecundo, abriendo el camino al anuncio y a la comprensión de la libertad individual y colectiva.
Al referirme a este movimiento de acercamiento de los ciudadanos a la democracia, es obligado recordar también la actitud de cautela que suscitaban en ellos otros elementos del movimiento ciudadano, social y político.
Aunque parezca anacrónico, ¡qué actuales son los movimientos políticos y sociales por los que estamos atravesando actualmente!, refiriéndome por supuesto a la incredulidad ciudadana en nuestro sector político y a nuestros dirigentes.
El encuentro del pueblo y la conciencia cívica con el sector político en breve no será pues inmediato ni fácil. Para el trabajador y ciudadano de base, la primera y más urgente necesidad , no son los anuncios mediáticos y espectaculares de maravillosas reformas, ni salvadoras de la Patria, sino la urgente necesidad de que los políticos se acerquen de nuevo al pueblo llano y escuchen y atiendan sus demandas.
Al ciudadano no le vale de nada escuchar un maravilloso y preparado discurso, con una encendida arenga popular, mientras observa como se suben los sueldos y poseen una maravillosa coraza de derechos, olvidando la realidad de su laboro público: “sus deberes y los derechos ciudadanos”.
Cada vez se hace más necesario u movimiento político que resucite el espíritu de nuestros padres constitucionales, y que mediante un encuentro y una involucración personal, sea capaz de llevar al ciudadano de nuevo a la fe en el sector público y político.
Esto resulta hoy aún más claro si se piensa en la aportación del movimiento ciudadano a las causas sociales desde la instauración de la democracia y como se han ido perdiendo esos valores a la par que la credibilidad en nuestros grandes líderes.
Una vez abatidas las barreras raciales, sociales y sexuales, y habiendo entendido el anuncio desde los inicios de la democracia, de que la igualdad de todos los hombres debe ser un pilar fundamental en nuestros principios constitucionales, quedaba completamente superado el carácter elitista sumiéndolo en un olvido atemporal, frente a una nueva y renovada ilusión por la mejora de la calidad de vida; sin embargo, como la verdad ciudadana sólo tiene un valor salvífico, se podían haber tomado diferentes caminos para escuchar la referida verdad y nuestros políticos han sido a lo largo de los años los encargados de< escoger el camino que rigiera dicho concepto. Cualquiera de las vías puede seguirse con tal de que conduzca a la meta final, es decir, a la revelación de las necesidades de un pueblo y a ser los encargados del avance del mismo.
Un pionero del encuentro positivo con el pensamiento entre el ciudadano y el político fue Don Adolfo Suarez, aunque bajo el signo de un cauto discernimiento, quien conservando después de la transición una gran estima los hechos acaecidos en España, afirmaba con fuerza y claridad que en en la Constitución se había encontrado « la única solución segura y provechosa ».
Puesto que el ciudadano sólo concibe el mundo político como los ejecutores de las necesidades de un pueblo; « esta es la sabiduría que desea el pueblo. La rectitud del alma, la de la razón y la pureza en los actos. El pueblo sólo concibe la política como actitud de amor ardoroso a las necesidades del ciudadano y no perdona la falta de esfuerzo y la mentira al no ser capaces de ejecutar los mandatos ciudadanos con dignidad.
El cometido del mundo político es, más bien, la defensa de la fe y la esperanza ciudadana. En cambio, el mundo político actual con su tributo y pleitesía a sus propias guerras internas y a su conciencia irreal de poseer la verdad absoluta no hace más sólida la verdad.
Podría citar múltiples ejemplos entre el enfrentamiento entre la conciencia ciudadana y la propia y absolutista realidad del mundo político, aunque simplemente citaré tres pequeños modelos, en los cuales ve claramente reflejado la realidad ciudadana y la irrealidad del mundo político.
La necesidad de modernización, apoyo, medios y derechos de nuestras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, frente al avanzado y moderno sistema de delincuencia organizada con el que nos encontramos y su aumento en nuestra sociedad.
La urgente y prioritaria reforma de nuestros sistema penal, frente a los continuos casos de flagrantes indefensiones a las que se ven sometidos nuestros ciudadanos de bien, e incluso y porque no, la inclusión de la cadena perpétua en nuestros sistema penal y ante la cual estamos haciendo oídos sordos a una elevada demanda social.
La preponderancia absoluta sobre un gran pacto social entre partidos, empresarios y sindicatos, ante la falta de fe y la incredulidad ciudadana en nuestras instituciones.
Quizá puedan parecer mis palabras poco alentadoras, pero debido al momento en el que nos encontramos, quizá podríamos denominarlo como “LA SEGUNDA TRANSICIÓN ESPAÑOLA” y porqué no, es posible que la solución pase por un profundo cambio de nuestro mundo político. Una revolución política que haga de nuevo llegar la fe y la esperanza al conjunto de los ciudadanos.
Aunque no me gustaría finalizar, sin rendir un profundo homenaje a aquella persona que nos hizo creer en las instituciones y en que nuestros políticos podrían ser los paladines de nuestras mejoras sociales y familiares. D. Adolfo Suarez.
lunes, 25 de enero de 2010
jueves, 10 de diciembre de 2009
BAJAS PSICOLÓGICAS EN LA GUARDIA CIVIL- UN GRANDÍSIMO PROBLEMA SOLVENTABLE
Esta vez me gustaría abordar un grandísimo problema que afecta a un colectivo como el de la Guardia Civil. Quiero señalar que no soy un estudioso del tema, si bien un perfecto conocedor de muchas de las circunstancias que llevan a los miembros del Cuerpo a darse la baja psicológica.
Es obvio, como así reconocían todos los grupos parlamentarios en el Congreso de los Diputados, que el índice de bajas psicológicas en el Cuerpo, así como en el de la Policía se habían incrementado de una manera alarmante en los últimos años.
Es muy difícil abordar uno por uno los casos que se producen en el Cuerpo, aunque si lo vemos desde un punto de vista general, podemos destacar claramente aspectos claves para que se produzcan tales circunstancias. Entre ellos podemos señalar la presión a la que se ven sometidos los componentes del Cuerpo, amparándose en un absurdo y anticuado concepto como el de la disciplina militar mal aplicada, sobre el que se esconden en muchísimos casos los más abyectos y escandalosos casos de acoso laboral. Si a esto además le sumamos las penosas condiciones laborales, la escasa remuneración económica en comparación con otros Cuerpos de la misma naturaleza y la tortuosa calidad de vida por la que atraviesan muchos guardias civiles y metemos todas estas condiciones en una coctelera, podemos hacer un gran cóctel explosivo para cualquier mente humana.
Los que conocemos perfectamente la Institución sabemos y afirmamos que en la Guardia Civil existen graves casos de acoso laboral. Lo afirmo rotunda y categóricamente. Así mismo puedo añadir que todavía no conozco ningún caso donde se haya intentado mediar para que esos hechos dejaran de producirse, si bien he visto como se incrementaba el acoso escudándose en el oscuro apoyo jerárquico, llegando en más de un caso a ver como compañeros se quitaban la vida al no poder soportar tanta presión.
Hace poco se debatía en la Cámara Baja sobre el incremento de los casos de bajas psicológicas en la Guardia Civil y el propio Director General del Cuerpo reconocía su aumento. Quisiera destacar alguna de las frases de esa intervención:
El Señor Ignacio Cosidó Gutierrez, portavoz de la Comisión de Interior del Grupo Popular se dirigió al Director General del Cuerpo y a la Cámara, destacando alguna de sus frases:
Tenemos un problema y me alegra que usted lo reconozca como tal. Me preocupaba especialmente el fuerte incremento en el número de bajas en el año 2007. En la Guardia Civil habríamos pasado de 45.000 a más de 50.000, con un incremento del 12 por ciento, pero también en el Cuerpo Nacional de Policía habríamos pasado de 14.000 bajas a más de 15.000, con un incremento del 7,6 por ciento, es decir, este no es un problema exclusivo de la Guardia Civil, es un problema conjunto de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. El tema de las bajas psicológicas es particularmente inquietante por lo que significa de signos de depresión, desmoralización y desánimo que creo que se pueden vivir en una institución. Aquí nos movemos en dos dimensiones. Usted nos ha dado algunas informaciones sobre medidas que ya se han adoptado. Yo creo que sigue existiendo un claro déficit en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en materia de riesgos laborales, aunque se han dado algunos pasos en esa dirección. Al final, este número tan elevado de bajas pone de manifiesto que tenemos un problema de salud laboral. Por tanto, debería haber un esfuerzo y una prioridad mayor por parte del departamento. En segundo lugar, hay bajas que son absolutamente inevitables, pero pienso que una parte tiene que ver con una situación de desmotivación, de descontento, de conflicto y de desmoralización que usted conoce que se vive en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, porque usted sabe bien que ha habido numerosas movilizaciones, manifestaciones de protesta, comunicados sindicales y de asociaciones que ponen de manifiesto este profundo malestar que existe.
No creo que pueda establecerse una causa directa entre malestar y bajas de ningún tipo, pero sí creo que unas fuerzas de seguridad motivadas, adecuadamente remuneradas, reconocidas en su esfuerzo profesional, tratadas con la máxima dignidad y con capacidad de diálogo y de liderazgo por parte de sus mandos políticos, de sus responsables políticos, sin duda contribuye a que las cosas funcionen mejor.
A su vez el Director General del Cuerpo, contestó, quedándome con algunas frases de su argumentación:
Es verdad que se ha producido un incremento en el número de bajas. Es evidente que a nosotros nos preocupa el tema y que hemos hecho algunas actuaciones que le recuerdo: modificación de la productividad en alguna zona en especial como es el ámbito del tráfico, que era la unidad que más problemas tenía, con una disminución de más del 25 por ciento; dos, estamos fortaleciendo las unidades de psicología y psiquiatría en relación con el tema de las bajas psicológicas; tres, estamos tratando de invertir en los temas relacionados con los riesgos laborales, y, cuatro, estamos estudiándolo desde todos los puntos de vista, porque, usted lo conoce como estudioso de los problemas de la Guardia Civil, es un problema existente desde hace muchos años.
Muchas veces la dimensión de los datos no nos deja ver el bosque adecuado, porque estamos hablando de un colectivo muy amplio, muy desperdigado y que es también un colectivo muy horizontal, lo cual conlleva muchas veces todo tipo de dificultades de gestión, desde el punto de vista del personal. ¿Existen bajas psicológicas? Por supuesto.
¿Existe un número de bajas cuantioso? Por supuesto. Estamos estudiando y señalando medidas. Estamos incentivando para que esto no se produzca, lo mismo en el Cuerpo de la Guardia Civil que en el Cuerpo Nacional de Policía. Estoy con usted en el sentido de que es algo que nos preocupa y seguiremos trabajando para que la próxima vez que tengamos que suministrarle datos a S.S. sean datos mucho menores y mucho más positivos.
Pues bien, es curioso que los diferentes Grupos no se pongan de acuerdo en numerosas cuestiones, si bien es obvio también que todos coinciden en una problemática tan grave como el de las bajas en la Guardia Civil. Sin embargo me gustaría dejar unos pequeños apuntes que manifiestan la situación real por la que atraviesan los miembros del Cuerpo, sumándolos a los que ya he mencionado anteriormente.
La realidad es que cuando se produce algún posible caso de acoso en la Guardia Civil, no existe ningún órgano de mediación o solución de conflictos externo, que pueda mediar en la conciliación del problema, existiendo sin embargo un apoyo jerárquico exacerbado y absurdo, que lo único que hace es agravar el problema.
La realidad es que un guardia civil, se sigue viendo indefenso a la hora de denunciar una situación anómala en el Cuerpo y que acaba derivando en una persecución encubierta, sobre aquel que intenta declara dicha irregularidad.
La realidad es que la propia Dirección de la Guardia Civil, elevó un informe por el que consideraban que el pensionazo podía ser un aliciente para acabar con el aumento de bajas en el Cuerpo. Para el que no sepa que es el pensionazo, se trata de una de la peores, nefastas y antisociales medidas que el Gobierno socialista escondió como se podría decir, con nocturnidad y alevosía en unas disposiciones adicionales en los presupuestos Generales del año 2008-2009 y que consistía en un triste y grave recorte social para los guardias civiles y miembros de las Clases Pasivas que pasaran a la situación de retirado por inutilidad física o psíquica, donde sus pensiones podrán ser recortadas hasta un 5º % en algunos casos, dejando en una clara indigencia a muchos de los componentes del Cuerpo, que han arriesgado su vida, día a día por todos los ciudadanos.
La realidad es que la prevención y aplicación de los riesgos laborales en la Guardia Civil, siguen siendo inútil e inexistente y los órganos encargados de los mismos, están demostrando día a día su ineficacia.
La realidad es que los guardia civiles siguen viendo recortados constantemente su dignidad laboral y económica, mientras que a otros colectivos (a los cuales les deseo que sigan mejorando), ven como mejora su dignidad económica y laboral, ya que políticamente interesa y es un intercambio de cromos en el Congreso como apoyo a diferentes Leyes que se quieran sacar por Grupos de otra opción política.
La realidad es que grandes profesionales del Cuerpo, con numerosas felicitaciones y medallas, ven truncadas sus carreras como Guardias Civiles, porque la Institución no se ha preocupado de que haya órganos externos que no permitan el acoso laboral en el Cuerpo, teniendo que retirarse por bajas psicológicas, encontrándose con la dualidad de que además no se les reconoce en ningún caso que su situación ha sido provocada por cuestiones laborales, teniendo que recurrir siempre a los tribunales de justicia, pasando un nuevo calvario añadido al que han vivido en el Cuerpo.
Desde mi humilde blog, me dirijo al Director General del Cuerpo y al Ministro del Interior, para que subsanen estas deficiencias
Esta es la realidad de la Guardia Civil
Un saludo
Es obvio, como así reconocían todos los grupos parlamentarios en el Congreso de los Diputados, que el índice de bajas psicológicas en el Cuerpo, así como en el de la Policía se habían incrementado de una manera alarmante en los últimos años.
Es muy difícil abordar uno por uno los casos que se producen en el Cuerpo, aunque si lo vemos desde un punto de vista general, podemos destacar claramente aspectos claves para que se produzcan tales circunstancias. Entre ellos podemos señalar la presión a la que se ven sometidos los componentes del Cuerpo, amparándose en un absurdo y anticuado concepto como el de la disciplina militar mal aplicada, sobre el que se esconden en muchísimos casos los más abyectos y escandalosos casos de acoso laboral. Si a esto además le sumamos las penosas condiciones laborales, la escasa remuneración económica en comparación con otros Cuerpos de la misma naturaleza y la tortuosa calidad de vida por la que atraviesan muchos guardias civiles y metemos todas estas condiciones en una coctelera, podemos hacer un gran cóctel explosivo para cualquier mente humana.
Los que conocemos perfectamente la Institución sabemos y afirmamos que en la Guardia Civil existen graves casos de acoso laboral. Lo afirmo rotunda y categóricamente. Así mismo puedo añadir que todavía no conozco ningún caso donde se haya intentado mediar para que esos hechos dejaran de producirse, si bien he visto como se incrementaba el acoso escudándose en el oscuro apoyo jerárquico, llegando en más de un caso a ver como compañeros se quitaban la vida al no poder soportar tanta presión.
Hace poco se debatía en la Cámara Baja sobre el incremento de los casos de bajas psicológicas en la Guardia Civil y el propio Director General del Cuerpo reconocía su aumento. Quisiera destacar alguna de las frases de esa intervención:
El Señor Ignacio Cosidó Gutierrez, portavoz de la Comisión de Interior del Grupo Popular se dirigió al Director General del Cuerpo y a la Cámara, destacando alguna de sus frases:
Tenemos un problema y me alegra que usted lo reconozca como tal. Me preocupaba especialmente el fuerte incremento en el número de bajas en el año 2007. En la Guardia Civil habríamos pasado de 45.000 a más de 50.000, con un incremento del 12 por ciento, pero también en el Cuerpo Nacional de Policía habríamos pasado de 14.000 bajas a más de 15.000, con un incremento del 7,6 por ciento, es decir, este no es un problema exclusivo de la Guardia Civil, es un problema conjunto de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. El tema de las bajas psicológicas es particularmente inquietante por lo que significa de signos de depresión, desmoralización y desánimo que creo que se pueden vivir en una institución. Aquí nos movemos en dos dimensiones. Usted nos ha dado algunas informaciones sobre medidas que ya se han adoptado. Yo creo que sigue existiendo un claro déficit en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en materia de riesgos laborales, aunque se han dado algunos pasos en esa dirección. Al final, este número tan elevado de bajas pone de manifiesto que tenemos un problema de salud laboral. Por tanto, debería haber un esfuerzo y una prioridad mayor por parte del departamento. En segundo lugar, hay bajas que son absolutamente inevitables, pero pienso que una parte tiene que ver con una situación de desmotivación, de descontento, de conflicto y de desmoralización que usted conoce que se vive en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, porque usted sabe bien que ha habido numerosas movilizaciones, manifestaciones de protesta, comunicados sindicales y de asociaciones que ponen de manifiesto este profundo malestar que existe.
No creo que pueda establecerse una causa directa entre malestar y bajas de ningún tipo, pero sí creo que unas fuerzas de seguridad motivadas, adecuadamente remuneradas, reconocidas en su esfuerzo profesional, tratadas con la máxima dignidad y con capacidad de diálogo y de liderazgo por parte de sus mandos políticos, de sus responsables políticos, sin duda contribuye a que las cosas funcionen mejor.
A su vez el Director General del Cuerpo, contestó, quedándome con algunas frases de su argumentación:
Es verdad que se ha producido un incremento en el número de bajas. Es evidente que a nosotros nos preocupa el tema y que hemos hecho algunas actuaciones que le recuerdo: modificación de la productividad en alguna zona en especial como es el ámbito del tráfico, que era la unidad que más problemas tenía, con una disminución de más del 25 por ciento; dos, estamos fortaleciendo las unidades de psicología y psiquiatría en relación con el tema de las bajas psicológicas; tres, estamos tratando de invertir en los temas relacionados con los riesgos laborales, y, cuatro, estamos estudiándolo desde todos los puntos de vista, porque, usted lo conoce como estudioso de los problemas de la Guardia Civil, es un problema existente desde hace muchos años.
Muchas veces la dimensión de los datos no nos deja ver el bosque adecuado, porque estamos hablando de un colectivo muy amplio, muy desperdigado y que es también un colectivo muy horizontal, lo cual conlleva muchas veces todo tipo de dificultades de gestión, desde el punto de vista del personal. ¿Existen bajas psicológicas? Por supuesto.
¿Existe un número de bajas cuantioso? Por supuesto. Estamos estudiando y señalando medidas. Estamos incentivando para que esto no se produzca, lo mismo en el Cuerpo de la Guardia Civil que en el Cuerpo Nacional de Policía. Estoy con usted en el sentido de que es algo que nos preocupa y seguiremos trabajando para que la próxima vez que tengamos que suministrarle datos a S.S. sean datos mucho menores y mucho más positivos.
Pues bien, es curioso que los diferentes Grupos no se pongan de acuerdo en numerosas cuestiones, si bien es obvio también que todos coinciden en una problemática tan grave como el de las bajas en la Guardia Civil. Sin embargo me gustaría dejar unos pequeños apuntes que manifiestan la situación real por la que atraviesan los miembros del Cuerpo, sumándolos a los que ya he mencionado anteriormente.
La realidad es que cuando se produce algún posible caso de acoso en la Guardia Civil, no existe ningún órgano de mediación o solución de conflictos externo, que pueda mediar en la conciliación del problema, existiendo sin embargo un apoyo jerárquico exacerbado y absurdo, que lo único que hace es agravar el problema.
La realidad es que un guardia civil, se sigue viendo indefenso a la hora de denunciar una situación anómala en el Cuerpo y que acaba derivando en una persecución encubierta, sobre aquel que intenta declara dicha irregularidad.
La realidad es que la propia Dirección de la Guardia Civil, elevó un informe por el que consideraban que el pensionazo podía ser un aliciente para acabar con el aumento de bajas en el Cuerpo. Para el que no sepa que es el pensionazo, se trata de una de la peores, nefastas y antisociales medidas que el Gobierno socialista escondió como se podría decir, con nocturnidad y alevosía en unas disposiciones adicionales en los presupuestos Generales del año 2008-2009 y que consistía en un triste y grave recorte social para los guardias civiles y miembros de las Clases Pasivas que pasaran a la situación de retirado por inutilidad física o psíquica, donde sus pensiones podrán ser recortadas hasta un 5º % en algunos casos, dejando en una clara indigencia a muchos de los componentes del Cuerpo, que han arriesgado su vida, día a día por todos los ciudadanos.
La realidad es que la prevención y aplicación de los riesgos laborales en la Guardia Civil, siguen siendo inútil e inexistente y los órganos encargados de los mismos, están demostrando día a día su ineficacia.
La realidad es que los guardia civiles siguen viendo recortados constantemente su dignidad laboral y económica, mientras que a otros colectivos (a los cuales les deseo que sigan mejorando), ven como mejora su dignidad económica y laboral, ya que políticamente interesa y es un intercambio de cromos en el Congreso como apoyo a diferentes Leyes que se quieran sacar por Grupos de otra opción política.
La realidad es que grandes profesionales del Cuerpo, con numerosas felicitaciones y medallas, ven truncadas sus carreras como Guardias Civiles, porque la Institución no se ha preocupado de que haya órganos externos que no permitan el acoso laboral en el Cuerpo, teniendo que retirarse por bajas psicológicas, encontrándose con la dualidad de que además no se les reconoce en ningún caso que su situación ha sido provocada por cuestiones laborales, teniendo que recurrir siempre a los tribunales de justicia, pasando un nuevo calvario añadido al que han vivido en el Cuerpo.
Desde mi humilde blog, me dirijo al Director General del Cuerpo y al Ministro del Interior, para que subsanen estas deficiencias
Esta es la realidad de la Guardia Civil
Un saludo
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